Los
dos patitos le han dado la bienvenida al Día Internacional del Clítoris, ese
gran desconocido, “un órgano que por décadas fue ignorado por la medicina
tradicional debido a sus sesgos históricos”, tal y como indicaba el comunicado
oficial. El sábado 22 de mayo, el órgano que manda en toda respuesta sexual, protagonizó
una verdadera revolución científica: estudios micro anatómicos vinieron a
demostrar que el tejido clitoriano alberga más de diez mil fibras nerviosas. Hoy
sabemos que la parte visible (el glande) es la punta del iceberg. Pero lo que
vemos es el botón, un simple botón, ya
que falta el cuerpo y las raíces que se ramifican bajo la piel. La salud sexual
es salud médica. Por eso el clítoris es único es su especie: sigue siendo el
único órgano del cuerpo humano cuya función exclusiva es proveer placer.
La
literatura médica moderna menciona por primera vez la existencia del clítoris
sobre el siglo XVI. En la época victoriana, las mujeres que padecían problemas uterinos,
hormonales o emocionales eran diagnosticadas con una supuesta enfermedad llamada histeria femenina, afirmando que no
tenía remedio y que solo podía ser aminorada por medio de masajes, cosa que hoy
conocemos como masturbación. Los médicos manipulaban la vulva de la paciente
hasta que alcanzaba el orgasmo, momento en el que se aplacaban los síntomas del
mal. En ese ambiente, especialmente en aquella Inglaterra del siglo XIX, se desarrolla la película Hysteria (2011). Es el momento en el que el doctor Joseph Mortiner
Granville patenta el consolador eléctrico para tratar la histeria femenina. Es
una película basada en un hecho real: la invención de un vibrador, que se
convirtió en un aparato de la vida moderna. Es una película de verdades a
medias, porque el problema quizás no lo tenían las mujeres, sino los hombres,
que consideraban que las mujeres no eran seres sexuales y no podían disfrutar.
El vibrador lo solía aplicar una comadrona o un médico. Bajo la trama de la película, se esconde la
represión que sufrían las mujeres en todos los sentidos. Aun así, estamos ante
una película fresca, divertida. Maggie Gyllenhaal es una actriz bella y Hugh
Dancy tiene cierto aire de inocencia. Hay buena química entre ellos. Estamos en
Londres en 1880. En la época victoriana, en una sociedad encorsetada e
hipócrita.
Durante
mucho tiempo el clítoris fue un órgano lleno de secretos, de conjeturas, de
opiniones. Podríamos decir, sin lugar a dudas,
que es todo un reino oculto bajo la piel, un universo sensorial muy
parecido a una orquídea. El clímax es la droga biológica que tiene lugar en el
cerebro. Y el orgasmo, el premio. Pero,
lo que nunca se cuestionó en el órgano
masculino, sí se hizo en el femenino. El placer en la mujer nunca fue
una prioridad. La sexualidad estaba ligada a la reproducción. Graham Greene,
escritor y espía británico, en un alarde de hipocresía, ya que, aunque estaba
casado, tenía una amante, si bien nunca llegó a separarse, llegó a decir que
“el sexo es procreación; el resto es perversión”. Es más, y añadió: -“Una
pasión tiene que tener algo de clandestino y transgresor”. Todo circulaba alrededor del hombre, no
de la mujer. La idea de que las mujeres
podían tener sexo solo por placer fue combatida por muchas sociedades y religiones. Hubo investigadores que se sentían incómodos,
al estudiarlo. A día de hoy, siguen existiendo muchos mitos sobre nuestra
anatomía, que necesitamos derribar.
El
sábado día 22 de mayo fue el día del clítoris, el de la otra revolución femenina, aún pendiente, que, como dice Santi
Liébana, suena a un equipo de la liga griega, incluso en muchas culturas
todavía se practica la mutilación de dicho órgano. Más de 230 millones de
mujeres y niñas vivas han sufrido esta práctica. Decir “clítoris” significa
libertad. Y magia, porque es confiar en lo que crees, aunque lo que pienses vaya en contra de las
agujas del reloj. Hay que apagar el flexo y salir a la calle a combatir el
analfabetismo sexual.
La
sexualidad es ese juego en el que van de la mano los órganos sexuales y el
cerebro. Tener placer sin culpa, lo que supone también tener una salud
completa. El cunnilingus, fue el juego preliminar, el tabú. A Wu
Zetian, la emperatriz china que estuvo en el poder entre el 690 y el 705 d. C.,
se le rendían honores y respetos realizándole un cunnilingus, que, como se apunta en el Cantar de los Cantares, capítulo 7, estaba muy cercano a un cántaro
donde había muy buenos vinos aromáticos. Un acto que reverenció también el
taoísmo. Pero, llegados aquí, nadie quiere opinar. Y algunos se lo están
pensando. Y, cuando se habla, se sigue hablando en voz baja o mirando para los
lados.
El placer
es uno de los pilares del bienestar y de la calidad de vida. No tiene manual,
pero sí reglas. Una puerta se cierra y otra se abre. Pasa siempre en la vida.
Pero también hay ventanas que se abren al mundo y por donde escapamos de esa
mala novela en la que hemos vivido. Debemos dejarnos llevar por la emoción.
Afortunadamente, en este sentido hemos avanzado muchísimo. Hubo un antes y
habrá un después. El cuerpo humano merece sus respetos sin distinción de sexos.
Sexualidad y mambo, partes de la anatomía, diferencias, igualdades, detalles,
complicidad. Hemos dedicado parte de la mañana a descubrir el órgano del placer
femenino. Hay quienes saben escribirlo muy bien: clítoris.



1 Comentarios
Con cuanta elegancia está escrito…
ResponderEliminar¡Me encanta!