VIDAS REBELDES


 

Cuando se cumplen cien años del nacimiento de Marilyn Monroe, las piedras siguen hablando y el agua también.  En ellas se halla parte de la historia, de la voz de los hombres. Marilyn era una sensualidad llena de dulzura. Su carrera duró tan solo diez años, tiempo suficiente para que sus películas hicieran más de doscientos millones de dólares de taquilla. Aun así, a menudo era tratada como un producto. Era tan fuerte como vulnerable. Y bella. Un símbolo sexual y una estrella de cine. Había nacido el 1 de junio de 1926. Cirley Ribeiro dice que la Monroe era “una belleza del tamaño de una tragedia, que fue devorada por el sistema patriarcal”. Murió con 36 años. Ha sido el cadáver más deseado del mundo y el más explotado; se han subastado sus pertenencias, sus joyas, sus vestidos… Solo falta que se subasten sus huesos. Reinó durante años  en los sueños de muchos hombres.




En medio de la crisis, la población intenta sobrevivir  rodeada de deudas, escándalos, injusticias, promesas... Incluso hay cientos de miles de jóvenes, los llamados hikikomori, que viven sin salir de su habitación y desarrollan su fortaleza a través de los videojuegos. Son ermitaños cuyo lema es el aislamiento social. No quieren ver a nadie, ni volver al trabajo, ni asistir a la escuela, donde reina la monocultura: "el más de lo mismo".  Son los eremitas modernos, los anacoretas capaces de construirse un mundo a su alrededor, personal y solitario, donde nadan como peces en el agua. Hacen de su retiro, de su cueva, de su desierto o de su escondrijo el lugar de la batalla, puesto que se retiran para seguir con lo suyo, que no es otra cosa que crear otro lenguaje, otra manera de interaccionar. No se retiran  a meditar. Los dioses son sus juegos y su habitación su celda. Hay muchos más  hombres que mujeres. Algunas se camuflan como amas de casa. Es una manera también de dejar la calle de una forma sutil. En este sentido, un caso famoso fue el de Emily Dickinson, que se vistió de blanco  y tomó la decisión de no salir de la propiedad familiar. 




La mayoría de países son un retrato del desorden. Los ecos del presente vienen envueltos de urgencias y agujereados por las astillas del tiempo. El presente es un museo de siglos, de brasas de la historia, que se van apagando a medida que avanzan los capítulos..., un tiempo que se evapora  rápidamente y con unas  encrucijadas repletas de metáforas donde la piedra  habla, el agua canta y la memoria late: -“ Una gota de agua horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”, dice el refrán. El presente es un eco, una fotocopia de aquellos pergaminos intraducibles que se paseaban por las mesas de despacho victorianas en forma de riñón, muebles palaciegos, de donde,  al final,  les costaba salir  y regresar a las calles para ser consensuados por el pueblo,  porque el pueblo siempre iba a la cola de la marcha o de comparsa, que es donde colocaban a la  calderilla  a la hora de sumar voluntades.



El café se pone filosófico por las mañanas y nos interroga, en tanto humea, llegando a nuestro rostro adormilado. La mañana desafía las temperaturas y se pone a bailar un tango, que es una manera de caminar  en armonía con el alma. Suena Debussy, una suite, la Petite Suite, que originalmente se compuso para piano a cuatro manos. Suena el impresionismo, a caballo entre dos siglos; suena la música que fue la banda sonora de Europa. Más que música, son estados de ánimo, atmósferas, que, para interpretarlos, no hace falta papeles o tener la partitura delante, sino algo de duende, templanza y un estilo inconfundible.

El lunes 1 de junio se cumplieron cien años del día en el que hizo su aparición entre las nubes un relámpago llamado Norma Jean. Se cumplían cien  años del nacimiento del mito, de aquel  icono que interpretó papeles sensuales, de la rubia tonta que era lista, de una actriz que tenía una intuición prodigiosa y cuya última película fue Vidas Rebeldes, en 1961, dirigida por John Huston,  basada en un texto que Arthur Miller iba escribiendo  para Marilyn, que por aquel entonces  era su mujer. Una película de almas perdidas y corazones solitarios. The Misfits fue un homenaje a las miradas rendidas que miran hacia el suelo y un canto a la libertad. Marilyn, en el papel de Roslyn Taber, murió el 4 de agosto de 1962. Clark Gable, falleció a los 59 años, días después de terminar el rodaje, de un ataque al corazón. Era su segundo infarto. Y Montgomery Clift, con la salud ya muy deteriorada, murió unos años después,  el 23 de julio de 1966, a los 45 años. Una época dorada de Hollywood llegaba a su fin. El filme es una reflexión sobre perdedores y personajes al límite. El rodaje en el desierto de Nevada fue notorio por sus tensiones:  el calor extremo, las revisiones constantes del guion por parte de Arthur Miller…  Huston aceptó este caos como parte del proceso, logrando una atmósfera asfixiante, tensa…,  que se tradujo en una de las obras más intensas, maduras y personales de su carrera. La película dejó grabadas en la retina secuencias impresionantes, de culto. John Huston amaba tanto los caballos que una vez se jugó la vida en un duelo a pistola. Al día siguiente, al otro lado de la calle quien apareció fue su madre. El director amaba ese lado salvaje de la vida. Y en una de esas noches, le dijo a Marilyn: -“ Cariño, no lo pienses, solo tira a los dados”. Gay Langland, el personaje que interpreta Clark Gable, en un momento determinado de la película, le dice a Roslyn, el personaje al que le da vida Marilyn : -“Algunas veces tenemos que irnos, con motivo o sin él. Morir es tan natural como vivir. Y un hombre que tiene miedo a morir tiene miedo a vivir”.





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1 Comentarios

  1. Qué manera más elegante de hilar la belleza, la tragedia y el aislamiento de Marilyn, con los hikikomori. La nostalgia del pasado frente al desencanto del presente....
    ¡Me encanta!

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