ENELLO es un pueblo más de los 8.132
que tiene España, además de un fresco sobre el mundo rural con su
rutina y sus impaciencias, que cada cual interioriza como sabe, echando mano de
la duda o de una coartada creíble para salir ileso del trance cuando se trata
de hacer una biografía del entorno. La noche no es más que un cuadro
en el hay un perro que tiene miedo.
Una historia coral, con más de ciento
treinta personajes que palpitan cuando llega la mañana, mientras la naturaleza
va trenzando el lenguaje para que todos se entiendan. La gente sigue los nuevos
aires que trae el siglo y los de esta sociedad decadente, mientras va
interpretando el destino que tiene entre sus manos. Sin trampas.., y esperando
a que la llave abra.
La memoria colectiva de Enello ha pasado
de la discreción al olvido. Hace ya tiempo que se volaron los puentes de la
cultura y que el grito quedó incrustado en la tapia del cementerio,
mientras los relojes siguen dando la hora.
El campo, los campos…, las viñas…, como
los mares de estas tierras que sonríen cuando el mosto fermenta, ya
que, en nada, se convertirá en un vino joven que calentará las gargantas y
sacará la verdad de los corazones.
Huellas del ayer y del hoy, que se filtran
por las rendijas del individuo, que lo van encerrando en
esas cárceles inmateriales llenas de humedad y de poca cordura.
ENELLO ha dejado de ser un pueblo lento y
sabio por donde se arremolina el polvo cuando llega el viento de Levante, que
empuja a sus habitantes hacia el vacío en esta España vaciada, que es todo un
sentimiento nuevo.


0 Comentarios