OTRA CAÑA, POR FAVOR



Shakira pone a bailar al gentío y el dinero se pone a dar  vueltas por  la ciudad subido en un fórmula uno (F1). El motor del dinero da vueltas para ver dónde puede llenar el depósito. Unos se suben al Aston Martin y otros se van hasta Andorra a depositar las ganancias. Fórmula 1, moda y “celebrities”, pero de leer ni hablamos, no vaya a ser que venga otro informe PISA y nos deje con el culo al aire. La “fan zone” está a rebosar de gente. La mayoría de los asistentes no aguantan leyendo más de media cuartilla, pero sí  aguantan a pleno sol  viendo cómo los bólidos de las escuderías dan vueltas sobre un circuito diseñado en zigzag, mientras comparten algún selfi, esconden la mirada bajo las gafas de sol, polarizadas y envolventes, y se comen una hamburguesa como la de la pantalla gigante que tienen frente a su asiento. Los que no pueden gozar de los cocineros con estrella Michelín, optan por morderle a la fotografía del panel. Muerden el polvo, que no la bala,  al saber que el ticket de la zona VIP ronda los seis mil euros (5.989,50 euros); si se trata de la actuación de Shakira, puede rondar los mil doscientos. Agárrense que viene curva, sobre todo cuando lo que se busca no es un evento cualquiera, sino una experiencia inolvidable y en directo: zonas lounge, áreas reservadas con barra, buen ambiente y  jardín ajardinado. O sea, El Jardín de las delicias, cuatro siglos después.

Pasen y lean, perdón, quería decir pasen y vean, aunque solo sea el menú del día, el lunch, el lujo, el nivel, Maribel, el nuevo destino de las élites. Se dispara el turismo y las reservas de los hoteles. Dormir es hacerle una herida a la VISA, suponiendo que encontremos una habitación.  Entre el mármol de los pasillos y el cóctel en los salones, la herida sigue sangrando. Menos mal que la peluquería de la esquina es barata…  Y una vez que me corte el pelo, me pondré una gorra que evite el sol,  aunque, de esa guisa, quizás me confundan con algún presidente yanqui. Espero que no. Y tampoco con uno de esos “gorrillas” que siguen aparcando los coches en los alrededores del evento. Si bien,  cuando uno sale de la peluquería, sale sin pelo, sin ideas y sin pensamientos. Es lavarnos la cabeza y, por el desagüe, se van todos esos disparates que anidan entre las canas.

Las nuevas revoluciones se han convertido en un show de guiris y famosos. El día que pasen las ovejas y las cabras por La Castellana, que será el 17 de octubre, dentro de nada, van a flipar en colores cuando se enteren de las movidas que se montan en nombre del dinero. El rebaño trashumante  vendrá a la capital para celebrar su fiesta anual, exhibiendo, como siempre,  una sensatez inaudita. Parada y fonda: excelente comida, tapas, el menú de día, cervezas y pinchos, buen servicio y sin tanta parafernalia. Ésa es la propuesta que hay en la pizarra en la entrada de un bar del casco antiguo.  Sensaciones y sueños, y un recorrido lleno de encantos, con los rumiantes como protagonistas y nosotros de comparsa. De la España de Felipe II a la de la Presidenta de la Comunidad de Madrid; del tango al tongo; de las raciones y de un local acogedor al pantalón de chándal en un reservado con aire acondicionado, y de ahí al cielo, que es otra mentira más de las muchas que circulan por los mentideros de la capital. Cada evento tiene sus héroes como tiene su demonio, pongamos Belcebú, que viene a ser un actor al que siempre lo contratan los mismos, ya que, según estos, los otros y los de más allá, todos tan lejos de la sensatez, este bufón es un digno representante del Infierno (ya verán lo que tarda algún “espabilao” en organizar un viaje VIP al susodicho infierno. El dinero no descansa…).

Anuncian “Agua”, que no es agua para beber, sino una canción. Me entra fiebre con pensar en lo que viene. Dinero y experiencias Premium; macroeventos y entradas agotadas; y un  verano muy movido, tras la visita del Papa. Del oro sagrado al vil metal, de las catatumbas a los Jardines de Zavattini, del cielo a la gloria y de la gloria a la importancia que tendrá en el futuro el tacto de los libros, como lo oyen, mientras lloramos en silencio por la literatura, que se va quedando como “una misión imposible”. Entretanto, el recinto en el que actuará Shakira se convertirá en el Macondo Park de la colombiana y los  parques temáticos se quedarán sin Tarzán, ya que ahora las agencias de viajes programan viajes a la jungla los fines de semana. Mitologías de barro, incultura y crueldad. Pero, nos guste o no, ésa es la partitura que traen los días. La palabra se ha convertido en un número de siete cifras y el mundo en algo que no tiene sentido. La croqueta está a 1.50 euros en Lavapiés, mientras que el “outfit” (conjunto de ropa, calzado y accesorios) de la cantante de Barranquilla tiene un módico precio que ronda los siete mil euros. El dinero siempre me da sed: -“Póngame otra caña, por favor”, le he dicho al camarero. Y es que, a ciertas horas, no me entran los números. Y además, que a 1.50 euros la croqueta, qué menos que pedir otra, y seguir en Lavapiés, donde viven 83 nacionalidades, que ya es decir.  

Vuelve el relámpago sobre la frase, sobre el libro abierto, sobre esas palabras de azufre que arden en la tarde, mientras leo al borde de la cama. Las palabras son la llama humana que nos encontramos cuando abrimos un libro. Al leer, comenzamos a arder. Arder en el sentido de vivir, de recobrar de nuevo la vida, que son cuatro cosas, cuatro silencios, cuatro gotas de lluvia, cuatro momentos…, sin ruidos… Atrás queda el murmullo de la mañana y las croquetas.  Aquí a mi lado está la luz; y el tiempo, para meditar; y el milagro íntimo de pensar, de leer, de sentir…, porque a medida que sentimos y  leemos vamos afinando la máquina humana, que es ese instrumento que cada dos por tres intentan estropear y anunciar a los cuatro vientos que  está roto. Mezquindades. Ni caso. Mi respuesta es seguir de pie  y adjetivando las cosas como se merecen, regresando a mi sitio, el que me corresponde, para seguir leyendo el texto de tapa blanda que tengo delante,  y crecer con él. No debemos de olvidar que la trampa siempre está en el miedo, sobre todo cuando la conciencia baila al son que tocan los intereses y  la manipulación. Espero que llegue pronto la lluvia y le haga la autopsia  o una auditoría a  la conciencia. 

 






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2 Comentarios

  1. ¡Buenísmo!
    Mucho ruido VIP y pocas nueces... la cultura por los suelos, menos mal que aún nos quedan las cosas sencillas.

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