La
primavera más tórrida le pone música a una de las estaciones más barrocas y le abre las puertas a la abstracción más pura, un cuadro de Pollock, que entra en la lista de los más caros. Anoche conocimos los resultados de la quiniela
de los premios de Cannes y los de la Liga de fútbol, en la que unos cuantos
equipos estaban en un puño para quedarse o descender a segunda. Suena Elgar, con
toda su fuerza dramática, y las actrices sueñan con el premio a la mejor interpretación femenina, que no fueron ni Iris
Lebedêva ni Sandra Hüller. Otra vez será.
El domingo
se adentra entre las sombras de la democracia y el corazón anda bastante
inquieto con tantos ruidos como hay a su alrededor. Regresa el homo stupidus del Juan de Mairena de don
Antonio Machado y en Cannes se vive la apoteosis con los Javis y La bola negra. Elegía y llanto; Lorca,
el amor y la muerte, el poeta granadino, que dijo: "La muerte, con ser la muerte, nos deshojó su sonrisa". La Primavera de Vivaldi viene más pelirroja que nunca,
tanto como lo era su autor, pero sobre todo viene más LGTBIQ. Pintan oros y en
el cielo hay una luminosidad radiante, momento en el que Schumann se encuentra
con el jazz y se produce la magia. Del La
menor a la aventura musical, que siempre está llena de emociones, y por
donde suele aparecer algún saxofón improvisando una melodía.
Mayo va haciendo un hueco en su calendario para que el día 30 dé comienzo otro año más la Feria del Libro de Madrid. Es una manera de que no nos olvidemos del papel de la lectura en el desarrollo humano. Los libros aumentan la creatividad y afianzan la identidad. Historias, recuerdos, literatura y reflexiones en torno a la palabra, mientras tengamos preguntas que hacernos y no encontremos las respuestas
Al
mediodía hay una visita guiada a las entrañas del Estado de Derecho, incluido
el túnel que va desde el Congreso de los Diputados hasta el Ateneo, por donde
Azaña acudía a la tertulia que tenía lugar en la sala de La
Cacharrería, mítico espacio de reunión de intelectuales, como Valle-Inclán, Unamuno…, y donde Clara
Campoamor, influenciada por su amiga Concepción Arenal, mantuvo acalorados
debates con los contertulios, llegando a convertirse en 1930 en la primera
mujer en entrar en la Junta de Gobierno del Ateneo. La visita guiada nos adentra en los confines de la historia
donde el cicerone de turno o guía turístico nos va explicando las diferencias
entre el gobierno de las leyes o el gobierno de los hombres, y hace insistencia
en el dibujo actual, reconociendo de la necesidad de un pacto amistoso entre
las fuerzas políticas. Ya lo dijo el conde de Romanones: -“Ustedes hagan las
leyes, que yo haré el reglamento”. Peligra la separación de poderes. La
Constitución es un flan del que todos quieren comer, cada cual a su manera. Tambores lejanos
que le hacen abandonar a la cigüeña el nido de la torre, mientras la emoción se
queda en el aire sostenida por el tiempo. Malos tiempos para la lírica, cuando la mañana
trae un perfume entre dulce y hostil, y la palabra sale de los labios
convertida en un metal frío y duro, tan impasible que roza el insulto. Como entremés, tenemos una farsa cargada de diálogos que explotan antes de ser
pronunciados. La letra de la trama está colgada en los balcones como si fuera
ropa puesta a secar. La traen chorreando de las cloacas del Estado. Y ya se
sabe: cuando el palo entra fácil, es que ha llovido mucho.
Los
pájaros llevan ya una cuantas vueltas para ver cómo respira la mañana de este domingo
y se han detenido en las voces que
salían por las ventanas de la parroquia, a media misa. Tras escuchar un solo de
las campanas, se han posado en unos árboles cercanos, con la mirada atenta a la
violencia que va quedando suspendida en el aire. No quieren que se repita la
historia, que casi se puede adivinar yendo al pasado y apartando un poco las ramas hacia un lado. En seguida, comienzan a escucharse las emisoras de las radios de entonces. En
la planta de cruz latina, tiemblan hasta las velas. Las noticias no aclaran
quién o quiénes son los enemigos, de ahí que el
pueblo esté algo confuso, porque de siempre necesitó un referente.
Entretanto, todavía anda en bata y en zapatillas, porque hoy toca descansar, ya que mañana le espera de nuevo el tajo, que no es un río que desemboca en el Mar de la
Paja, en Lisboa, sino que el tajo son las trincheras, la zanja, la fábrica, el
turno de noche, el laburo…, con toda la pobreza condensada en las manos, en la
tierra que espera al cielo, y con un “nosotros” por delante, aunque nadie nos
mencione en los discursos.



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